TERREMOTO SOCIAL

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Los sectores de las elites conservadoras, han roto con la tradición de la antigua oligarquía parlamentaria, que toleró la presencia en el seno de la sociedad de las manifestaciones más diversas, tanto en el plano político,  y religioso y esto tiene plena expresión en la constitución del año 1925.

El actual sector conservador prometió ya  en la campaña electoral del 2010  “Una nueva forma de gobernar”, pero lo que ha mostrado hasta ahora son algunos avances de carácter populista a escala microscópica, pero junto a esto apuestas para mejorar la posición hegemónica de un empresariado mercantil y especulativo, que es el gran beneficiario del actual modelo.

Hoy el gobierno se opone persistentemente a  cualquier cambio de carácter sistémico que exige la ciudadanía en sus manifestaciones callejeras.

La encuesta de activa research  dada a conocer el 24 de octubre  da cuenta que las actuales movilizaciones  tiene un apoyo del 83%, esto demuestra que la política en Chile sufre de una severa involución conservadora con respecto a su propio pasado, la actual involución es más refractaria, que la de su pasado al no aceptar ni siquiera el juego interno, acepta la participación y la soberanía y la libertad. Lo que ha hecho en la práctica restaurar los hábitos del régimen portaliano. Pero que no tiene el sentido aristocrático de ese periodo (1830- 1860)   y todo esto en un mundo totalmente diferente, en que según la encuesta antes mencionada tiene un registro de aprobación de un 6.5 %, esto demuestra que el desprestigio es mayor al  de la derecha conservadora 1910 (periodo del parlamentarismo), estos antecedentes dan cuenta de la involución de la actual oligarquía conservadora.

A partir de lo anterior podemos observar como la involución política y cultural entre otros elementos nos lleva a la actual situación, donde surgen hoy dos miradas políticas, una vinculada a la dictadura y su mirada desde Portales y otra derecha que se ancla en una mirada más tolerante que surge de la constitución del año 25 y que habla de la problemática social desde su perspectiva

En varias columnas que se han publicado en este medio he planteado la necesidad urgente de un nuevo contrato social, y esto surgía de la constatación de que lo que Hegel denomina las corrientes subterráneas de la historia emergen con mucha fuerza y violencia, ejemplos sobran en América Latina (Ecuador, Venezuela No olvidar el caracazo, Perú, etc.)

En Chile cada cierto tiempo emergen estos acontecimientos, que se construyen en tiempos largos, y que antes de estallar muestran los síntomas que se deben leer en forma correcta, y ser corregidos en forma profunda en el momento preciso.

El siglo XX en Chile muestra algunos ejemplos como la crisis del veinticinco, las distintas revueltas por el alza de la locomoción el 47 y 57, que llevaron a reformas de fondo tanto en el plano político como social (Eliminación de la ley de defensa a la democracia, la cedula de votación única etc., esto producto de la crisis del 57)

En Chile el modelo como estaba concebido   tiene su primer cuestionamiento profundo con la movilización de los pingüinos, que cuestionan el sistema educacional, esto da paso a la eliminación de la LOCE, posteriormente, el movimiento estudiantil   en el año 2011 en una huelga prolongada consigue la educación gratuita por ejemplo, y en paralelo surgen otros movimientos sociales como por ejemplo no más AFP y otros, todo esto más otros hechos daban cuenta que el pacto social sobre el cual descansaba el país estaba entrando en una crisis profunda.

Hoy ese pacto social definitivamente se rompió, y por lo tanto urge construir un nuevo pacto social, pero dicha construcción es muy compleja ya que las instituciones están muy cuestionadas léase poder judicial, partidos políticos, congreso, poder ejecutivo,  iglesia etc.

La construcción de este pacto debe ser sobre la base de las demandas planteadas por la sociedad civil y que se pueden conceptualizar en una baja del costo de la vida, en la creación de una vida digna, y esto tiene que ver con reformas profundas a las estructuras que sostienen la sociedad.

Hoy asistimos a la ausencia de la política, un abandono de esta, el gobierno opta por esta vía al decretar el estado de emergencia, y decretar la salida de militares a la calle, este abandono de la política hace más difícil, en la medida en que el presidente no resuelva el actual conflicto con celeridad, este tiene una tendencia a la mayor desobediencia civil, con pérdida del miedo, y mayor violencia , la resolución de la crisis requiere de mayor coraje político, para la construcción de un Chile distinto, se requiere de una oposición coherente con proyecto de reformas profundas y que sea creíble por la ciudadanía, con medidas de corto plazo que entreguen mejoras sustantivas a la calidad de vida, y medidas de mediano plazo y largo plazo que tiendan a construir un país menos desigual,  y más incluyente.

No se debe olvidar que el gobierno, y el país está superado por una coyuntura  que es profunda donde se mezclan distintos tipos de fenómenos sociales y que requieren respuestas de fondo que la sociedad chilena reclama.

En síntesis: Lo actual demuestra las dificultades del sistema neoliberal llevado a su expresión máxima, en que no puede gestionar la economía en función de las mayorías, la sociedad, y la cultura. En términos reales este estallido aún no afecta la producción y al sistema financiero, lo que empieza a fragmentarse es la ideología dominante de carácter neoconservador, este fenómeno está afectando fundamentalmente a la  política y a lo político, lo que complejiza aún más darle una salida al estallido, en que la salida  pasa necesariamente por iniciar un proceso de configuración de una nueva constitución política y que permita una nueva configuración de las relaciones sociales

 

Hugo Cox

Octubre 2019