LOS DIESICIETE DIAS QUE HAN CONMOVIDO A CHILE.

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Existe un texto en la literatura mundial del escritor norteamericano John Reed publicado en 1919 titulado “Los diez días que conmovieron al mundo”. En este libro el narra una crónica testimonial de los acontecimientos de la revolución rusa de octubre de 1917.
En el caso de Chile podríamos titular “los diecisiete días que han conmovido a Chile”, porque las distintas expresiones de rebeldía con diferentes intensidades, tienen a Chile impactado y conmovido por la profundidad de las manifestaciones que son transversales a la sociedad y que dan cuenta del profundo malestar que se incubaba en el seno de la ciudadanía, malestar que tiene que ver con la materialidad y con las relaciones establecidas al interior de la sociedad, que se han ido desarrollando en forma lenta y que terminaron con explotar, situación que se expresado en las marchas continuas, exigiendo el termino de las relaciones asimétricas establecidas en la sociedad.
Mucho se ha escrito y hablado al respecto, pero se hace necesario que se decante el polvo para que asomen las consecuencias que este estallido tendrá.
Por otra parte una aproximación a la crisis, es que esta ya aparentemente no como crisis de coyuntura sino que es de carácter estructural, ya que se instalado en el imaginario colectivo el establecer primero un nuevo trato en la sociedad entre los diferentes actores pertenecientes a este Chile, y por otra parte se ha establecido como exigencia perentoria eliminar las grandes brechas salariales, y una mejor provisión de bienes públicos.
La crisis actual, tiene dos lados: Una parte pone de manifiesto el fracaso del equilibrio que se podía alcanzar por “Libre Mercado” que en términos prácticos no existe y que jamás podrá regular procesos que son fundamentales en toda sociedad, y por otro lado, ha aflorado un manejo mediático de la crisis que es impresionante, que intenta confundir a las personas para justificar la violencia en las relaciones y la deficitaria intervención del estado en favor de la supervivencia del capital financiero, con tal de impedir la crisis sistémica que según ellos nos destruiría a todos.
El actual debate social no ha estado focalizado solo en lo que dice relación a la materialidad del modelo como son el trabajo, pensiones, salud, etc. Sino que también en el cómo son las relaciones con la autoridad, y con los otros, y esto está en directa relación con el quebre muy acelerado de los fundamentos subjetivos de la ideología neoliberal hoy imperante, que son; el logro, la competencia , la movilidad social, la rápida satisfacción de necesidades reales o creadas por el mercado del consumo, y surge en medio de esta crisis el reencuentro con el ethos histórico de la sociedad chilena, es el reencuentro con una parte de la identidad de la sociedad y que dice relación con los valores de igualdad, solidaridad, el no verse como enemigos ni competidores, que son valores permanentes, este es el debate que politiza en la actualidad a la sociedad chilena.
En síntesis hoy Chile se encuentra en un estadio desde el cual puede iniciar un salto hacia adelante, donde primen en la sociedad los valores humanistas, con una democracia como sistema político que sea inclusivo, que garantice bienes públicos abiertos, y por lo tanto más igualitarios, pero también se corre el riesgo de una involución política, como ya ocurrió con el golpe de estado del año 1973, o simplemente un cambio para que nada cambie.
La salida que tenga va a depender en gran medida de como la sociedad civil vaya aprehendiendo y aprendiendo de las miles de batallas que ha dado, y como enfrente la desinformación y la batalla por la mantención del modelo ideológico neoliberal.

Hugo Cox
Noviembre 2019