Análisis de un conflicto interno: Chile en el laberinto del minotauro

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Por Cristián Fuentevilla, Cientista Político

Al momento de avanzar en el declarado conflicto interno en Chile. Las posiciones están lejos de encontrar un escenario de apreciación común, que pueda allanar el camino mediado, por alguna instancia resolutoria en torno a una dirección estratégica fundada en la distensión. Por el contrario las sucesivas declaraciones del gobierno derechista de Sebastían Piñera, junto a la oposición política del sistema de partidos.  Se han generado expectativas en la reafirmación mutua, de la necesidad de defender la sobrerepresentación del sistema político, como un camino hacía la mejor paz que la oligarquía junto a EE.UU pueden conseguir mediante los recursos de la extorsión del terrorismo de Estado. Dado que los métodos represivos no dejan espacio para otra doctrina política, que la fraguada históricamente en los acuerdos de cooperación con los EE.UU. Donde el crimen de guerra y la desestabilización en la región se está dando en una nueva arremetida de carácter militarista. Se puede señalar incluso que los chilenos cual deseo deben dar muerte al minotauro del norte, que exige el sacrificio de tantos en el laberinto constituyente que se ha dado inicio.

El gobierno, intenta abrir una brecha sin éxito aun, ya que como escenario no deja de ser otro más impuesto unilateralmente. En la lógica doctrinal del gobierno y de sus presupuestos teóricos  para el conflicto interno. Le parece poco relevante, la opinión mayoritaria de la sociedad. Considera que los vastos recursos con que cuentan, pueden construir corrientes de opinión que desgasten la voluntad popular. También es importante considerar que para el gobierno el desprestigio de la clase política es una oportunidad para reinventar a los sacerdotes del minotauro. Desde luego que la mayoría de los chilenos no ve nada bueno en este ardid, sostenido por el polvo de estrellas del marketing político. Pues se ha expresado a lo largo de múltiples manifestaciones una clara posición a la defensa, en torno a una Asamblea Constituyente desde abajo y de rechazo a una propuesta constituyente para la élite oligarca, para el mes de abril del próximo año 2020. Toda vez que en la lógica de las partes de un conflicto, existen las correlaciones morales, siendo la  correlación del pueblo chileno en los reclamos de justicia una posición moral incomparable a la de una advenediza élite oligarca junto a sus criados. Baste entender que solo en el año 2016 murieron casi 25.000 personas, mientras estaban en listas de espera de hospitales públicos. En detalle, 22.459 fueron los pacientes que esperaban una primera consulta con un especialista y 2.358 los que necesitaban una cirugía.

Al medir el impacto del estallido en la infraestructura de la economía, son los negocios de retail los menos afectados toda vez que cuentan con seguros. Pero aun así, el retail fue ciertamente un instrumento de endeudamiento, poniendo a disposición su propia banca con las remesas que fueron sustraídas a los trabajadores a través de sus fondos previsionales. Es el modelo de financiarización y su exitoso incremento de las utilidades en fondos de inversión dentro de una economía de servicios, que aportan a los trabajadores exiguas jubilaciones en este proceso de sustracción. Por lo que resulta extemporáneo, creer que la economía alejará a los inversores. Si hay algo ausente en los análisis de los hechos es la raigambre ética, que opera de la mano invisible de A. Smith. Pues en la ética protestante está presente la doctrina del utilitarismo para generarse beneficios con este conflicto, de acuerdo a la manipulada variación del dólar. Un claro ejemplo, en la región es el modelo rentista chileno de exportación en dólar. Mientras la mayoría de los chilenos discurría en torno a los costos de las decisiones, la oligarquía se beneficia exportando a costos impensados y lejos de declarar pérdidas, se genera utilidades que no se permitieron siquiera en la dictadura militar. Considerando que realmente el sueldo de Chile es el IVA. Pues más de un 40% corresponde a la recaudación total. Y con el sistema de  impuestos regresivos, son los pobres las personas, que tributan la mayor cantidad de impuestos. Sistema que en las actuales propuestas del gobierno para reformarlo, profundiza la desigualdad en la distribución de la renta.

Los plazos y las pausas de las acciones de contención del estallido social, en su consecuente movilización ciudadana. Dicen relación con una programada economía de guerra, las medidas activas que se adoptan en razón a un régimen político de excepción, son guerras relámpagos que buscan sorprender rápidamente al enemigo. Pero en este caso los chilenos no están durmiendo, el pueblo se declara soberano y despierto. Pero el gobierno de S. Piñera supone que disuadir violentamente a la población, contando con buenos incentivos económicos. Le otorga una ventaja comparativa que debería aplastar la resistencia popular. Más allá de que estas medidas que subestiman a priori a los chilenos, con el paso de las semanas aumentan el eje de su resistencia. El imperio perdió la guerra en Siria y se vino sobre la región con los presupuestos militares acostumbrados. Su orientación busca colocar el factor militar, como el único punto de resolución que garantice su acceso a los recursos de la región sudamericana. Al mismo tiempo se vive el colapso de su moneda, su tipo de sociedad se cae a pedazos, el estilo de vida “americano” no sirve en esta región del mundo. Es más, mientras acomoda su guerra al escenario actual, plantean que habrá un nulo crecimiento económico en Chile, una negación de la crisis política, pues este escenario económico existía antes del estallido social. De hecho de manera apresurada, todavía buscan capturar y expoliar el circulante de la moneda nacional. Por lo que es evidente que el mercado de capitales, estimula el endeudamiento mediante créditos a la denominadas PYMEs, que por lo demás están lejos de ser una realización del modelo económico en las actuales y en las anteriores condiciones.

En síntesis, la derecha junto al centrismo político, han conseguido acordar entre ellos una ruta de reforma de la constitución. La denominada oposición, se orienta en la linea de mantener los beneficios alcanzados y apelar a la construcción de una simbología paternalista hacia el pueblo. El que lejos de los mitos de la identidad nacional y sus representaciones culturales, ha demostrado ser más verdad en su sincretismo que cualquier iniciativa ideológica. La riqueza y la vida no es una representación cultural, es una construcción material de las fuerzas productivas de la sociedad. La lucha por la construcción de la subjetividad de la derecha y el centro político, como gobierno – oposición, se mueve con el atraso de la teología de la liberación en la subjetividad de la religiosidad pasada. Frente al advenimiento de los credos evangélicos, que en su momento logran interpretar el lenguaje de la periferia en la iniciativa  ideológica.  Tal cual, hoy el lenguaje de la subjetividad de la identidad liberal, está superada por los hechos; lo que sostiene finalmente el llamado acuerdo de paz, es la extrema violencia estatal y su derrotero de infortunio. La sacralidad que sostuvo la sistemática violencia política de la Constitución de 1980, en el carácter histórico político de su relato, se vino abajo en sus monumentos. El pueblo es antiimperialista y ahí no hay subjetividad que disputar.

Antes del estallido social latía la inminencia de un conflicto de carácter interburgues, dadas las condiciones antropófagas en las que se saldan sus avances económicos monopolizadores. De hecho una economía sin crecimiento, no puede ser del beneficio de muchos. Esto divide a quienes siempre fueron parte de este crecimiento económico neoliberal. Este escenario se disipa temporalmente, frente a la iniciativa de programar un proceso constituyente, en consenso con la clase política. También en la ausencia de una dirección centralizada de parte del movimiento social, el parlamentarismo asume como legitima la conducción de los hechos. Pero los errores le cuestan caro a la clase política y para el pueblo de Chile decir si a la paz, es decir primero con hechos, no a la guerra. Ni hablar de los nacionalismos apátridas, solo la permanencia de la derecha y su sistema político permiten la emergencia de estas experiencias políticas. La clase política cual sacerdotes del neoliberalismo, pretende ser mensajera de los dioses. Y nuestro pueblo en la reencarnación de Teseo, no solo se engrandece moralmente en la virtud, también se muestra vigoroso y dispuesto al sacrificio. En un laberinto que se hizo templo y del que no hay dudas le ha llegado su hora, para terminar con los sacrificios y austeridades que exige el minotauro.

Fuente: spanish.alahednews.com.lb