Son muchos los consumidores que al adquirir productos del mar, especialmente pescados; no logran distinguir un producto fresco de uno que ya no está en condiciones de ser consumido por las personas. El olor, el color de las agallas, la textura de su carne, lo brillante de sus ojos y sus escamas, son detalles en los que hay que poner atención, para evitar una intoxicación estomacal por la ingesta de este tipo de productos, en mal estado